
DÍA 16 º (17 de julio)
SAHAGÚN -RELIEGOS: 31 Kms.
Salimos de Sahagún muy temprano,la noche del sábado fue muy
movida pues los jóvenes de la localidad no tenían otro sitio
donde ir que al lado del albergue a hacer botellón.Por el puente
Canto, superamos el Cea y salimos de la villa entre las choperas y los
coches de jóvenes que regresaban a sus casas,demasiado pasados etílicamente
para conducir.Una senda se prolongó interminablemente al lado de
la nacional,bordeando los campos de cultivo tuvimos que decidir si tomar
una variante que nos conduciría a Calzadilla de los Hermanillos
o seguir por el Real Camino Francés que nos llevaría directamente
a Burgo Ranero,optamos por esta última,entre otras cosas porque
era más corta,aunque mucho más monótona,pensamos que
los pies solo entienden de kms.no de gustos.La pista de tierra roja venía
todo el camino franqueada por arbolitos que seguramente había colocado
la diputación para mitigar el sol,pero aún eran demasiado
pequeños.Después de atravesar diferentes arroyos,como el
de Valle Calzada,Valdepresente o el del Olmo y en línea recta hasta
atravesar la Autovía Camino de Santiago,llegamos a Burgo Ranero
(18 kms.después)donde,mientras mis compañeros almorzaban,yo
me cambiaba los vendajes de las ampollas del talón.
Una larga Calle Mayor recorría el núcleo entre las típicas
casas de abobe o ladrillo y dejamos a la iglesia para salir al campo a
través de una senda arbolada,interminable,de doce kms.hasta la vía
férrea que nos deja en Reliegos donde llegamos con un sol que nos
destruía la piel.La planta de los pies me seguía doliendo
bastante pero ya no estaba preocupado,pues si hubiera tenido el pie abierto
el dolor hubiese ido en aumento y no fue así,se trataba pues de
una distensión o una pequeña tendinitis en el tobillo,y si
era efectivamente así,el dolor poco a poco iría mitigándose.Lo
que no soportaba era la escocedura que me estaba saliendo en la entrepierna,ese
dolor era insoportable,el sudor había hecho estragos.Al llegar a
Reliegos,tuvimos que esperar a que el hospitalero abriera el albergue,éramos
los primeros en llegar,sobre las doce de la mañana.Jose Manuel fue
a buscarlo a su casa y vino muy amable a darnos una litera.Nos dijo que
había más peregrinos este año que el anterior que
era Jacobeo. Se ve que todos pensaron como nosotros.Allí,después
de la ducha,la ración de Positón en la entrepierna y la colada,me
fui al bar a tomarme una cerveza fría en un bar con las paredes
de adobe cuyo dueño era un melenudo que estaba oyendo los Suaves
(qué aldeano tan raro)muy simpático,allí omé
la primera tapa del camino.Bueno,las primeras.Cuando todos estaban perfumados
nos fuimos a comer al Bar Gil en plena ebullición de vinos y tapas
antes de la comida.Jose Manuel le dijo al dueño si podía
bajar la música pues estaba muy alta y le mal contestó que
no.Claro,no podíamos ir a comer a otro bar,pues no había
más.El bar del melenudo no daba comidas.Por tanto,comimos con una
música ensordecedora,espaguetis a la marinera y lomo con pimientos.Por
la tarde fuimos a comprar la cena y el desayuno,dimos una vuelta y tomamos
algo y nos metimos pronto como buenos chicos en el albergue.
DÍA 17 º (18 de julio)
RELIEGOS-LEÓN: 25 Kms.
Más muerto que vivo por el cansado acumulado,entre campos de trigo,al
lado de la nacional, sobre las seis de la mañana,salimos buscando
las torres de Mansilla de las Mulas.Según las predicciones,sería
un buen día para caminar pues iba a estar nublado.Como aún
era de noche no pudimos ver esas ansiadas nubes.Poco a poco,media hora
después empezó tímidamente a amanecer y nos dimos
cuenta que eran ciertas,por primera vez,esas predicciones,ahora faltaba
que no lloviera. Los cables de alta tensión vibraban y chasqueaban
mucho,señal de humedad y posible lluvia.Cuando pasamos por Mansilla
era demasiado pronto como para hacer nuestra parada reglamentaria.Aún
así, paramos.Después de un bocadillo de tortilla servido
por una camarera guapísima continuamos atravesando un puente,ya
en las afueras,que salva el Esla.Nos faltaban 18 kms.para llegar a León.El
camino era horrible,por entre polígonos industriales,al lado de
la carretera la cual estaba bastante concurrida,los camiones levantaban
la escasa agua de lluvia que había caído,la cual iba a parar
a nuestras caras.A partir del Alto del Portillo el camino se hace interminable,pues
entramos en la zona industrial típica de todas las grandes urbes.Las
fábricas se sucedían,entre rotondas y camiones, algunos de
los cuales nos saludaban con sus bocinas.Volvía a repetirse la entrada
de Burgos.Puente Castro parecía un soso arrabal capitalino que aún
mantenía su traza viaria.Salvado el río Torío ya entramos
en el núcleo urbano de León,donde decidimos ir en busca del
albergue conventual de las Carbajalas,en la Plaza de Santa María
del Camino,mucho más céntrico que el albergue Municipal el
cual estaba fuera del casco histórico y lo que era peor,del camino.
Todos contentos ya que a pesar de nuestros dolores y estigmas,habíamos
llegado a León.No sabíamos porqué pero era un punto
clave en el camino de Santiago.La meta se veía más real.Ya
olíamos el pulpo de Galicia.Más bien lo que olíamos
era la buenísima morcilla de León que se servía un
poco más arriba,en el Barrio Húmedo,repleto de bares y tapas
que a modo de conjuro hizo que nos ducháramos a cien por hora (yo
diría que la causa fue que no había agua caliente)yo para
ahorrar tiempo hice la colada en la propia ducha.Y salimos disparados hacia
dicho Barrio,el cual,entre callejas gremiales y coloristas viviendas estaba
repleto de los típicos bares que hacen su agosto con la gente de
fuera.
Decidimos,ya que era un poco pronto,ir a la catedral "Pulchra leonida
"a visitar sus maravillosas vidrieras,las más bonitas e impresionantes
de España.Su fachada mayor daba a la plaza de la Regla donde estaba
la oficina de Turismo y yo aproveché para descargar las fotos a
un CD y comprar una camiseta pues las mías ya se pegaban al cuerpo
demasiado.Después fuimos a comer a un restaurante demasiado estirado
para mi gusto,es decir,demasiado pijo cuyo precio del menú no era
excesivo.Eso me demuestraba que a pesar de ser tan pijo,deben los dueños
descender al pueblo llano para mantener un aforo mínimo para pagar
gastos.Comimos pastel de puerros y ternera al roquefort. Los demás
se fueron al albergue a descansar,pero yo decidí pasear,ya que en
Reliegos hice siesta y después no pude dormir.Alberto se apuntó
y nos fuimos al hostal de San Marcos donde hicimos unas cuantas fotos,luego
tomamos café por aquellas calles.Alberto después marchó
al albergue y yo aproveché para ver el Panteón Real con tumbas
de 23 reyes de León y cuyas pinturas románicas de sus bóvedas
son impresionantes.A la vuelta,pensando en mi familia,me fui a un bar que
se llamaba "El rincón gaucho " y tomé unas cervezas
charlando con un señor que había hecho el camino hace muchos
años,en invierno y en bicicleta.Cuando se hizo más tarde,recogí
a los dormilones y nos fuimos a atiborrarnos a morcilla leonesa en pleno
centro del Barrio Húmedo,en la plaza de San Martín.
Recogimos nuestra acartonada ropa de los tendederos y nos acostamos a las
nueve,mientras mis compañeros cenaban yo aproveché para cargar
el teléfono,yo no tenía hambre pues había tomado alguna
que otra tapa de más que mis compañeros.
DÍA 18 º (19 de julio)
LEÓN-HOSPITAL DE ÓRBIGO: 33.79 Kms.
A las seis de la mañana el Hostal de San Marcos nos despidió
de León.A partir del puente,al final de León,se sucedieron
un maremagnum de zonas residenciales y polígonos industriales bastante
mal señalizados.Prácticamente sin ver el sol,ni el campo
leonés llegamos a Trobajo del Camino cuyo núcleo se agrupaba
en una calle en cuesta,con muchísimo tráfico.A través
de casas dispersas e industrias,llegamos a Virgen del Camino,¡feo,feo!donde
su avenida más importante nos condujo por el páramo a Valverde
de la Virgen y a través de una senda por el margen izquierdo,llegamos
a San Miguel del Camino donde paramos a desayunar,pues las tripas ya hacían
ruido,llevábamos ya trece kms.yo tomé un bocadillo de tortilla
de atún que me sentó de categoría.Ya había
recuperado fuerzas suficientes.Jose Manuel estaba padeciendo mucho,desde
la etapa de Sahagún que tenía los pies destrozados y las
ampollas se le infectaban cada dos por tres.Por ello,salió antes
que nosotros pues llevábamos dos días que Alberto,Jose Mallorca
y yo,lo dejábamos muy atrás.Así que tomó un
café con leche y salió renqueante delante de nosotros.Al
salir del bar nos dimos cuenta que el sol ya apretaba y sólo eran
las ocho y media.Nos esperaba un día duro.Yo estaba pendiente de
mi rodilla, mis tobillos y las escoceduras de mi entrepierna.Un andadero
recto y al lado de la nacional nos condujo a buen ritmo a Villadangos del
Páramo.Alternando asfalto y senda,con un calor ya sofocante, pasamos
San Martín del Camino y siete interminables kms.después a
través de un andadero,tras cruzar varios canales llegamos,como un
espejismo a Hospital de Órbigo donde hay una leyenda muy bonita:
Suero de Quiñones,para conquistar a su dama doña Leonor de
Tovar,organizó un torneo de armas escoltado por nueve caballeros
en el puente sobre el Órbigo.Don Suero y sus hombres debían
proteger el paso del puente y romper la lanza de todo caballero que intentase
atravesarlo solo o acompañado de dama.Le llamaron "El paso
honroso ".
Tras llegar allí,impresionados por la longitud del puente,esperamos
a Jose Manuel,al cual habíamos adelantado tras cruzar el canal del
Páramo,una vez llegó decidimos instalarnos en el albergue
de San Miguel,privado pero que era de reciente creación,con lo cual
las duchas y los colchones no debían estar del todo castigados.Acertamos
plenamente pues no había mucha gente (aún no estaba en las
guías)y las literas eran maravillosas,qué decir de las duchas
y la espléndida terraza que tenía.Además yo pude meter
los pies en un barreño que Felipe,el hospitalero,me dio con sal
gorda y vinagre,milagroso.Desde aquel día siempre que pude hacía
la misma operación,por las tardes, mientras mis compañeros
dormían la siesta.Fuimos a comer después de la rutina de
ducha y colada. Allí Felipe el peregrino puso una lavadora y yo
metí mis pantalones desmontables que no había lavado nunca,salvo
la parte de abajo.Comí gazpacho y pizza romana,por segunda vez me
salí del menú y comí lo que me apeteció ante
la mirada envidiosa de mis compañeros.Hice una pequeña siesta
y por la tarde estuve tomando unas cervezas en una bar del pueblo,fui a
la farmacia y a comprar sellos para mandar fotos a casa y tras una pequeña
compra para desayuno y arreglo para una ensalada para cenar, cenamos y
nos acostamos pronto,como siempre.Un albergue de bandera.
DÍA 19 º (20 de julio)
HOSPITAL DE ÓRBIGO-RABANAL DEL CAMINO: 36,47 Kms.
A las cuatro y diez de la madrugada,Jose Manuel ya estaba estirándonos
de nuestros dedos gordos de los pies para que nos pusiéramos en
camino.Esa noche dormí muy bien,la mejor noche,eso mismo le dije
al hospitalero Felipe,gran hombre y persona que estaba allí trabajando
gratis por ayudar a los peregrinos,de estos quedan pocos,muy pocos.Con
un gesto de victoria y pidiéndole a Dios que nos ayude,pues éramos
buenas personas,nos despedimos de él.Nada más salir de la
ciudad,tuvimos que decidir si continuar por el pesado camino al lado de
la carretera o desviarnos a Santibáñez de Valdeiglesias cuyo
camino carretero se alejaba varios kms.de la nacional.Hicimos un balance
de daños,ampollas,yagas y estigmas de toda clase de nuestros pies,y
decidimos escoger el feísmo de la nacional a realizar más
kms.de lo natural en la variante,aún así eran treinta y seis
hasta Rabanal y además el cielo con sus estrellas brillantes fuera
de lo natural,anunciaban sol y calor.
La verdad es que el camino era muy peligroso ya que en muchos momentos
íbamos por el arcén de la Nacional y a aquellas horas los
camiones iban,yo diría,demasiado rápidos,yo iba delante pues
era el único que tenía linterna y cuando veía que
un vehículo se aproximaba a nosotros hacía dos o tres señales
intermitentes y notábamos como reducían la velocidad los
coches y camiones.Además impresionaba ver mojones grandes que recordaban
a algún peregrino que había perdido la vida en el camino.Bueno,muy
asustados,sobre las seis y media de la madrugada empezó a salir
tímidamente el sol.Debido a demasiados kms.sobre asfalto empecé
a sentir un dolor muy fuerte en el tobillo derecho, tan fuerte que empecé
a preocuparme y me preguntaba cuando iban a desaparecer definitivamente
los dolores de los pies,todos me decían que la primera semana era
la peor,pero eso no era cierto,yo sentía dolor en mis pies y rodillas
todos los días y llevaba ya diecinueve,¿cuándo dejaría
de padecer lo que estaba padeciendo?cabreado,salimos de la carretera por
un camino que,mi gozo en un pozo,volvía a meternos en ella,después
de un buen rodeo con cuesta machaca-piernas incluida.Cruzamos a la derecha
(siempre hay que ir por el margen izquierdo para ver de cara a los coches)y
nos desviamos por un camino de herradura que cruza un pequeño bosquete
que culmina en el crucero de Santo Toribio, donde ambas variantes confluían
para ir juntas a Astorga.La meseta toca a su fín con la Maragatería.
Tierra de arrieros y trabajadores de la tierra.
De todas formas,Astorga no pertenecía a ese mundo sobrio,se ha convertido
en capital turística y folclórica de los maragatos,no hay
más que ver a Juan Zancuda y Colasa,que dan las horas desde la peineta
enmarcada por las torres de la fachada del consistorio en la Plaza de España
donde paramos a tomar unos bollos.Y yo además me di un chute de
Reflex en el tobillo.Bueno de todas formas sólo pudimos ver esa
plaza y la preciosa fachada de la catedral,tenía ilusión
de ver sobre la aguja del crucero a Pero Mato,portaestandarte en la batalla
de Clavijo,pero las puertas estaban cerradas a cal y canto.
Tras pasar la iglesia de San Pedro cruzamos la N-VI (Madrid -A Coruña)para
continuar de frente por un camino carretero de grava blanca y a veces de
herradura de tierra roja hasta Valdeviejas, Murias de Rechivaldo y tras
un camino recto como mi palo de peregrino hasta Santa Catalina de Somoza,donde
el sol empezaba a dar mucha guerra y mi entrepierna empezaba a rozarse
en exceso, eso sí,la vaselina que llevaba a mano hizo el milagro,no
sin las risas de los pervertidos de mis peregrinos acompañantes,los
cuales se reían pues sin parar iba poniéndome la vaselina
en el pompis por dentro del pantalón.Jose Manuel decía que
dejara de prepararme el culo o vendría el negro (risas). ¡Qué
cachondos!
Se recorre Santa Catalina por su calle Real hasta encontrar el andadero
por el que bajamos hasta El Ganso cuya calle Real,igualmente empalma con
una senda,esta vez asfaltada,una vez pasamos el arroyo de las Reguerinas
ya sólo quedaba lo peor hasta Rabanal del Camino,un pueblo realmente
precioso,de los más bonitos y jacobeos de todo el Camino.Decidimos,visto
el Albergue Municipal, pernoctar en el privado "Nuestra Señora
del Pilar ",muy bonito,aunque las habitaciones muy masificadas,a pesar
de ello yo dormí al lado de una peregrina preciosa,eso sí,no
sabía hablar ni una palabra y como yo estaba tan cansado,pues nos
comunicamos poco por desgracia.Nada más llegar, rutina,es decir,ducha
tibia y colada (yo ese día no la hice de lo cansado que estaba),nos
fuimos a comer,renqueantes aún de la paliza de Sahagún,quisimos
probar el cocido maragato pero no estaba en menú,así que
comimos macarrones y pollo en salsa.Era un pueblo medieval.Estaba tan cansado
que por tercera vez me fui a hacer la siesta.Al despertar metí los
pies en agua con vinagre y sal un buen rato,el agua congelada me vino de
perlas.Además llevaba unos días sin tomar Ibuprofeno pues
estaba mejor,tenía miedo que me tocara el estómago,pero decidí
seguir tomándolo,por si acaso.Aunque me fastidiara el estómago,tenía
que acabar mi camino.
Había una misa del peregrino con cantos gregorianos,pero decidí
descansar en el albergue. Después de tomar una cerveza y comprar
el desayuno y la cena nos acostamos pensando en que íbamos a subir
a lo más alto del camino:Foncebadón-Cruz de Ferro 1504 metros
de altitud.
DÍA 20 º (21 de julio)
RABANAL DEL CAMINO-PONFERRADA: 32,12 Kms.
A las seis de la mañana cantó el gallo,que no era otro que
Jose Manuel.Nos esperaba una etapa preciosa,cargada de simbología
y aunque aún estábamos en la provincia de León,el
Bierzo, geográficamente y culturalmente era más gallego que
leonés.Empezamos a subir nada más salir del albergue,a través
de una pista asfaltada,seríamos de los primeros en salir aquel día,como
muchos otros del pasado,a veces salíamos del asfalto,que me destrozaba
el tobillo y nos adentrábamos en alguna corta pista de tierra que
nos devolvía a la carretera.Así,entre idas y venidas al asfalto
llegamos 5 kms.después a Foncebadón un pueblo abandonado,pero
al que se le presupone un pasado glorioso. No en vano Ramiro II presidió
un concilio en el siglo X.Un tímido bar-refugio hace que aún
haya vida dentro de las ruinas de este pueblo.Decían que antaño
los vecinos colocaban estacas de madera para balizar el camino en invierno
y eso les eximía de pagar impuestos,hoy esas estacas son de hierro.Nada
más pasar Foncebadón cogimos las piedras que depositaríamos
poco después en uno de los puntos clave del Camino.Entre brezos
y piornos llegamos a la Cruz de Ferro,donde empezaba a amanecer, durante
un rato estuvimos mirándola,los peregrinos depositaban fotografías
y objetos alusivos a algún ser querido.Allí me despojé
de la mochila he hice una serie de fotos,también dejé cinco
piedras,una por cada miembro de mi casa,siendo la última,la mía.Como
nos dijeron que no habían piedras llegando a la Cruz,empezamos a
cogerlas demasiado temprano y las transportamos al menos 5 ó 6 kms.luego
el lugar estaba jalonado de piedras,pero bueno,no pasaba nada.Si bien a
lo largo del Camino habíamos visto multitud de humilladeros,aquí,al
pie de una modesta cruz hincada en lo alto de un poste de madera,estaba
el más famoso.El montículo de piedras,que simbolizaba la
solidaridad entre los caminantes de todos los tiempos,ya era considerable,y
con mi aportación aún crecería más.
Después de un pequeño descanso,la carretera,a través
de subidas y bajadas nos deja en Manjarín,maravillados por la arboleda
ya olvidada en el paisaje castellano-leonés.Con magníficas
vistas del Bierzo llegamos a un pueblecito precioso,el Acebo,el primer
pueblo del Bierzo,donde paramos a desayunar en un mesón.Allí
compré una postal y la envié a casa junto con mis mejores
deseos de salud.Al fín y al cabo el dinero va y viene pero la salud
debe perdurar,era lo único que me importaba para los míos.Al
fin y al cabo este camino lo hacía por mi familia,para pedir al
Apóstol y a nuestro Señor,salud para mi familia,yo ya me
apañaría,sólo quería salud para ellos.
Salimos en pendiente por la calle Real,otra vez,donde después de
un par de kms.y mucho sol llegamos a Riego de Ambrós entre los piornos.Bajando
al valle,junto a algunos castaños,llegamos a Molinaseca,una ciudad
preciosa.Nada más llegar pasamos junto al Santuario de la Angustia,a
través del puente salvamos el Meruelo,allí había una
espléndida piscina fluvial,que nos hacía los dientes largos,pero
debíamos continuar para no destrozar el ritmo tan bueno que llevábamos.Allí
paré y compré en una farmacia,Radio Salil pues ya se me había
terminado el tubo que compré.La Calle Real es una de las más
bonitas del Bierzo que acaba con un bonito monumento al peregrino.Al final
del pueblo,antes de pasar junto al albergue hay en una urbanización
un monumento que parece una caca enroscada que nos llamó la atención,debajo
de la misma había una placa conmemorativa al Botillo de León.Nos
reímos mucho.Pues el Botillo es uno de los manjares de aquella zona.Hasta
Ponferrada nos faltaban siete kms.y medio que se hicieron interminables,además
para pasar por el pueblo Campo tuvimos que dar un rodeo,con el calor que
hacía.Rodeo que hubiéramos evitado siguiendo el asfalto hasta
Ponferrada que iba en línea recta.Jose Manuel se enfadó mucho
por ese rodeo y estuvo mosqueado todo el día.Nos hubiéramos
ahorrado tres o cuatro kms.lo que supone cuarenta minutos menos de pateo.Pero
eso no fue todo,el albergue Municipal estaba lejísimos del camino,los
hospitaleros nos tuvieron tres cuartos de hora esperando fuera mientras
ellos estaban sentados fumando. El registro en el albergue se prolongó
durante más de una hora,los hospitaleros eran asquerosos como personas,muy
maleducados.Y por si eso no fuera poco nos alojaron en un sótano
que parecía el infierno por el calor que hacía y las camas
eran auténticas hamacas de estas que se cogen de árbol a
árbol.
Después de la rutina de ducha y colada,nos fuimos a comer,el calor
era insoportable,el sol quemaba hasta a través de la ropa. Al llegar
a un restaurante a comer nos dijeron que teníamos que esperar,Jose
Manuel cabreadísimo hizo que nos fuéramos de allí,el
menú prometía pero Jose estaba demasiado enfadado,así
que nos fuimos a comer a una fonda donde la comida era una auténtica
bazofia,de primero patatas guisadas con calamares y de segundo ternera,más
dura que la cabeza de Alberto.Pero lo dicho:"El peregrino agradece
y el turista exige ".Como en la puerta ponía "Menú
del peregrino " no se podía protestar ((je, je).
Menos mal que por la tarde salimos a comprar la cena y sacar algo de dinero.Digo
menos mal, porque después de comprarme una tobillera,nos fuimos
al Bar Cubelos donde tomamos unas cervezas y nuestro primer pulpo con grelos
que nos supo a teta.Allí a Jose empezó a cambiarle la cara.El
camarero era muy simpático y al vernos disfrutar se reía
y nos sacaba más pulpo.Se trataba de un bar como los de antes,se
parecía mucho a mi Bon Lloc de Silla sonde suelo ir a tomar unas
cervezas y hablar con buena gente.Después de objetivizado el camino
para el día siguiente que íbamos a Villafranca del Bierzo,fuimos
a intentar dormir.
DÍA 21 º (22 de julio)
PONFERRADA-VILLAFRANCA DEL BIERZO: 22,35 Kms.
A las cinco de la madrugada ya estaba Jose Manuel despertándonos
a todos,nos pusimos a andar por un atajo que el día anterior nos
dijo el dueño del Bar Cubelos,ese atajo nos llevó directamente
a Camponaraya,a través de un conjunto urbano interminable,nunca
se acababan las casas.Íbamos pasando de pueblo en pueblo pero parecía
uno sólo muy largo.Hasta Camponaraya había nueve kms.y medio
que los hicimos bastante bien,ya digo,junto a la N-VI.Si hubiésemos
seguido el trazado original del camino nos hubieran desviado tres o cuatro
kms.y como el día anterior ya los hicimos extra,era el momento de
descontarlos.Un vulgar puente de cemento hace que atravesemos la autovía
del Noroeste y a través de una pista agraria,entre viñas,llegar
al alto de San Bartolo y bajar a Cacabelos famoso por su "Prada a
Tope " una de las instituciones más renombradas del Camino
en la cual se pueden degustar los productos más típicos del
Bierzo.Allí,en un bar,paramos a almorzar un bocadillo de jamón.Poco
después desde el polígono industrial de Cacabelos nos vimos
obligados a seguir la vieja N-VI,que sube a Pieros.Cinco kms.después
por entre viñas y a través de una pista de tierra,llegamos
de repente a Villafranca del Bierzo,donde esperamos la llegada de Jose
Manuel que iba retrasado por su fuerte dolor en los pies.Allí pensamos
en ir al Municipal o al de Jato, al final decidimos ir al Albergue de Jato,toda
una institución dentro del Camino de Santiago.El Albergue ha sido
reconstruido por peregrinos de todo el mundo.Además se situaba al
lado de la Iglesia de Santiago en lo alto del pueblo,antaño en dicha
Iglesia ya se daban las gracias del jubileo a aquellas personas que estaban
impedidas.
Villafranca es una de las localidades más bellas del Camino,además
posee multitud de monumentos muy interesantes,como el templo gótico
de San Francisco,el Castillo-palacio de los marqueses que estaba muy cerca
de nuestro albergue,el convento de la Anunciada,etc y una piscina municipal
que me recuperó todos los huesos de mi cuerpo e hizo que la rodilla
mejorara muchísimo. Después de la rutina de ducha y colada,por
segunda vez limpié la parte alta de mis pantalones y mi zurrón,nos
fuimos a comer por entre las calles empinadas de esta hermosa ciudad.De
primero comimos ensalada de pasta y de segundo churrasco de ternera ¡por
fín!,después fui a descargar las fotos a un Cd.Mientras los
demás descansaban en el albergue,yo,junto a la encargada del bar
tomé un par de latas de cerveza viendo embobados "pasión
de gavilanes ",además aproveché para recargar la batería
de mi móvil.Cuando despertó Alberto fuimos a la piscina donde
tuvimos que dar parte al 112 de un incendio que veíamos en el Monte
del Dragonte,al poco,y después de identificarnos,dos helicópteros
se personaron y pararon el avance de las llamas,qué desastre.
Después me fui a esperar a los rezagados de la siesta a un bar del
centro donde tomé algo,al llegar éstos marcharon a hacer
la compra,yo decidí comerme una pizza en el albergue de estas precocinadas.Alberto
pidió otra,después hablamos con otros peregrinos,yo miré
en Internet un hotel para cuando llegara a Santiago y por suerte encontré
uno en el centro histórico,en la Rúa Pombal,a buen precio
45 euros por noche,era el hotel Pazos Alba (981 585 338)llamé y
reservé para el 28,29 y 30 de julio.Me acosté pronto sobre
las nueve con la satisfacción de saber que,si no me rompía
nada, ya tenía alojamiento en Santiago y pensando que íbamos
a subir el terrible O Cebreiro.
DÍA 22 º(23 de julio)
VILLAFRANCA DEL BIERZO-O CEBREIRO: 29,73 Kms.
A las seis de la mañana ya estábamos en marcha a O Cebreiro,antes
de la salida del pueblo de Villafranca vimos un grupo de gente que descansaba
en una especie de cámping,los cuales se estaban poniendo en marcha
como nosotros.Al dejar atrás Villafranca del Bierzo y la depresión
del Bierzo entramos en un angosto valle,encajado entre altos montes,plenamente
gallego.Por la nacional,los primeros kms.se hacían muy pesados,sobre
todo,para mi tobillo y rodilla.Existía una variante que iba hasta
Pradela pero que nos hacía caminar tres o cuatro kms.más
y teniendo en cuenta la subida a O Cebreiro,decidimos seguir por la nacional
VI,en su margen izquierdo se ha habilitado un andadero de cemento protegido
por unos pilares de hormigón horrorosos,pero menos es nada,antiguamente
se iba por el arcén y la verdad es que había tramos muy peligrosos.Un
ramal a la derecha nos metió en Perexe.Aún sin clarear el
día,cuatro kms.después,por la misma senda llegamos a Trabadelo.
El paisaje era impresionante,rodeado de bosque,subiendo,a veces,sin darte
cuenta,ves que las nubes se acercan más a tí,la oscuridad
de las mismas anunciaba un día muy bueno para subir altos picos,las
veía pasar por encima de mí,y olía a humedad,la relajación
era tremenda.El aire puro hacía que me dolieran los pulmones no
acostumbrados a tanta calidad ambiental,los aldeanos me daban la bienvenida
de tal forma que se me ponían los pelos de punta,el olor en ocasiones
a estiércol o a defecaciones de las vacas,se hacía muy familiar
e incluso se le echaba en falta,más valía oler a mierda de
vaca que no a tubo de escape o a agua estancada.Állí no había
nada estancado.Es fácil recordar los versos de Guevara en su "Menosprecio
de corte y alabanza de aldea " .A la gente se le veía feliz.
Seguimos subiendo,empezaba a amanecer y los pequeños pueblos,algunos
creados por la proximidad de la autovía,otros por la tradición
jacobea,empezaban a sucederse constantemente.A Portela,Ambasmestas,Vega
de Valcarce,donde desayunamos y tiene una bonita escultura al peregrino,Ruitelán,Ferrerías,en
este punto ya abandonamos la nacional para subir lo más duro de
O Cebreiro,la gran pendiente que se prolongó durante nueve kms.Bueno
de todas formas había un hospital cerca.
Desde Villafranca habíamos subido sin darnos cuenta,casi 200 metros,pero
era ahora cuando se aproximaba la cuesta de verdad.Salvado un puentecillo
comenzó el puerto de "los Alpes de la Faba " o de "la
Malafava ",por una senda bajamos a un arroyo,que creo recordar que
se llamaba Refogo,para después ascender un duro tramo,entre castaños
centenarios,entramos en A Faba una aldea muy simpática donde pude
recordar donde tenía el hígado y donde los pulmones agradecían
su planicie.La vereda avanza hasta A Lagúa,un poco después,con
un buen clima,llegamos al mojón que anunciaba la entrada a Galicia,allí
nos hicimos unas fotos,yo,Alberto,Jose Manuel y Jose Mallorca.Satisfechos
pues,seguimos subiendo por al lado de un repetidor de TV,disfrutando de
las vistas del valle de Seara. Antaño había un gaitero que
por las noches tocaba la gaita para orientar a los peregrinos perdidos
por la niebla,también usaban campanas,etc.Y la gente no protestaba
¡difícil de creer!,lo que ocurre es que la gente es muy hospitalaria
y amable con el peregrino,parece que lo lleven en la sangre.La cuesta acababa
en las inmediaciones de O Cebreiro,donde la lengua nos llegaba casi al
ombligo.
El principal monumento de O Cebreiro estaba nada más entrar a la
aldea,el santuario de Santa María la Real.Dentro permanecen los
vestigios del Santo Milagro datado en 1300: Xoan Santín subió
con gran dificultad a O Cebreiro un día de nieve,misaba por aquel
entonces un clérigo descreído que cuando apareció
aquel,agotado y muerto de frío,pensó que estaba tonto subir
ese día a oír misa,en ese mismo instante,la hostia se transformó
en carne y el vino en sangre y la imagen de la virgen con el niño
abrió los ojos consternada.Cuando Isabel la Católica pasó
por allí en 1486 donó dos ampollas de cristal para guardar
las reliquias.A su lado está la hospedería.O Cebreiro cuenta
con la agrupación de pallozas mejor conservada de estas sierras.Esta
aldea ha visto en los peregrinos su principal negocio,está llena
de tiendas y de tabernas celtas que con su música acústica
reclama a los peregrinos.Nosotros caímos en sus redes y pasamos
toda la tarde,comimos pulpo oyendo a Luar na Lubre.
Después de esperar a que abriesen el albergue,nos alojaron en una
habitación de seis personas, muy bien,nos duchamos y sin hacer colada
nos fuimos a comer a una tasca gallega,de primero caldo gallego buenísimo
a base de patata,alubias y grelos y de segundo ternera que sabía
a teta.Después del paseo por las tabernas celtas nos fuimos a dormir
pues al día siguiente nos esperaban 40 kms.hasta Sarria y la televisión
anunciaba mucha lluvia.
DÍA 23 º (24 de julio)
O CEBREIRO-SARRIA: 40.06 Kms
Más pronto que de costumbre,a las cinco,estábamos en movimiento
y nos dimos cuenta que aunque era noche cerrada,al amanecer,no íbamos
a ver ni torta pues la niebla era muy muy densa y hacía frío,desde
el albergue se debían ver muchas aldeas,sin embargo,no veíamos
nada de nada.Por encima del albergue partía un camino de tierra
que,tras un corto ascenso por el monte Pozo de Area (1395 m.)desciende
entre pinares.Nos dijeron que desde ese alto se apreciaba una vista impresionante.
Nosotros sólo vimos babosas y la punta de nuestros zapatos,no se
veía nada más,bueno yo vi un sapo que parecía una
vaca,pegué un grito y mis compañeros creían que me
había caído por una gruta o algo así.Estábamos
tan asustados por la niebla y la oscuridad que nadie hablaba.
Que nadie se crea que una vez subido O Cebreiro está todo hecho,aún
teníamos que subir el Alto de San Roque y sin tiempo de recuperación
el Alto do Poio,en este punto empezamos a ver algo, no mucho por la niebla,y
además se nos puso a llover con lo cual nos vimos obligados a parar
y ponernos el poncho,el cual cubría de la lluvia,pero al no transpirar
el sudor que generaba mi cuerpo, hacía que se me mojara la ropa
como si me estuviera mojando por culpa de la lluvia.Antes de empezar a
bajar llegamos a Fonfría,donde en su albergue,tomamos unas tostadas
y un café con leche que nos calentó el cuerpo,desde allí
llamamos al albergue privado de Sarria "O durmiñento "
para que nos reservara sitio;hay que tener en cuenta que en Sarria quedan
hasta Santiago 105 kms.y muchos peregrinos inician allí su peregrinación,con
lo cual la masificación es bestial y las camas escasas incomprensiblemente.Ya
descendiendo pasamos por la aldea de O Biduedo.La aparición de la
cantera de Cotelos hizo que recordásemos que los peregrinos cargaban
una piedra caliza,hasta los hornos de Castañeda (Arzúa)para
contribuir así a la obra de la catedral de Santiago.Bajando llegamos
a Filloval desde donde se ve Triacastela,fín de etapa en muchas
guías del Camino de Santiago.A través de un túnel
que salva la nacional llegamos a Pasantes y poco después a Ramil
y unida a ella Triacastela.Nos quedaban 18 kms.Allí había
que elegir ir por Samos o por San Xil,nos dijeron que la variante de Samos
estaba muy mal señalizada así que optamos ir por San Xil
hasta Sarria,además de por ahorrarnos seis kms.y sacrificar ver
el monasterio de Samos.Salimos a la derecha y enfilar la pista que recorre
el Valdescuro hasta A Balsa,a través de un bosque y subiendo y bajando
pistas de tierra llegamos a San Xil,por los montes de Medorra y As Pedreiras
descendemos hasta Montán, Fontearcuda,Furela,Pintín,entre
robledales llegamos al albergue de Calvor,las aldeas se sucedían
sin tregua,la siguiente Aguiada donde desemboca la variante de Samos,por
una senda a la izquierda de la nacional llegamos a Sarria,la niebla se
había disipado a medida que íbamos descendiendo,pero no del
todo y la lluvia caía fina sin descanso.
Llegamos al núcleo urbano y fuimos buscando el albergue,nos dimos
cuenta que aún nos quedaba subir al centro histórico a través
de una escalinata largísima que nos rompió del todo las rodillas.El
albergue que teníamos reservado estaba muy bien,en nuestra habitación
de seis personas había un padre y su hijo pequeño que empezaban
allí y estaban alucinados ya que habíamos empezado en Roncesvalles.Después
de ducharnos y lavar la ropa en la misma ducha aun sabiendo que no se iba
a secar,nos fuimos a comer a una especie de hamburguesería donde
comí lasaña con patatas y vimos la carrera de Fernando Alonso
el cual quedó el primero,como siempre,la última carrera que
vi fue en Cizur.Empezó a llovernos otra vez.Por la tarde fuimos
a comer pulpo al bar de Santiago,junto al río Sarria,por recomendación
del dueño de otro bar que estaba junto al albergue.Además
nos bebimos una botella de Riveiro sentados en una terracita desde donde
se oía música tradicional de un grupo que también
tocaba en la calle.La verdad es que pese al mal tiempo había muchísima
gente paseando por allí.
Llegamos pronto al albergue donde nos acostamos aún de día,y
del fuerte dolor que tenía en los pies no pude conciliar el sueño
hasta las tantas,pensando en qué haría mi familia.
DÍA 24 º (25 de julio)
DÍA DEL APÓSTOL SANTIAGO-SARRIA -GÓNZAR: 31,06 Kms.
A las seis de la mañana nos pusimos en movimiento,Alberto que gozaba
hasta ayer de inmunidad en sus pies,hoy empezó a tener una gran
molestia en la caña del pie izquierdo,tendinitis,la cara se le transformó
al darse cuenta que estaba tan cerca y que casi no podía mover el
pie.Yo le di el Radio Salil y el Reflex para que fuera alternándolos
y con ello empezó a calentar el tendón el cual le dio una
tregua.Salimos de la ciudad por arriba del albergue hasta el ponte da Áspera,a
partir de allí entre huertas y prados,con noche oscura y mi linterna,cruzamos
la vía del tren y llegamos a Castro de Paredes donde el paisaje
se abría a través de otra aldea,Vilei.La verdad es que hacía
frío,empecé a pensar en el Camino y me puse a reír
porque iba a lograrlo,una sensación muy rara me recorrió
el cuerpo,sabía que todo lo que me proponía lo lograba,gracias
a mis pies y mi cabeza que era la que me mantenía en constante apego
al camino.Lo tenía claro,aún partiéndome una pierna
iba a llegar a Santiago,en muletas,ya no quedaba nada hasta mi destino
y ni una rotura,ni nada me lo iba a impedir, iba a llegar a la plaza del
Obradoiro sea como fuera y por mis propios medios.Los demás me miraron
extrañados,Jose Manuel creía que ya me había vuelto
loco del todo.El Camino de superación personal, el camino de encuentro
y búsqueda de uno mismo,estaba casi acabado.También sentía
un poco de miedo,porque ¿y después qué?bueno ya veremos.
Una subida nos dejó en O Mosteiro y poco después Rente.Cruzamos
infinidad de aldeas en varias de las cuales no les faltaba el bar para
el peregrino.Los repechos no eran demasiado pronunciados,eso era una suerte
para mis rodillas.Aquí a los bosques de robles los llaman "carballeiras
" y a los de castaños "soutos ",bueno pues a través
de una reconfortante carballeira y pasando por la fonte do pelegrín
llegamos a Peruscallo,Cortiñas,Lavandeira,a partir de aquí
el firme se vuelve irregular y las piedras empiezan a machacarme,Alberto
quedó atrás rezagado,eso le vendrá muy bien a su moral
pues siempre estaba diciendo que íbamos lentos cuando no era así.Nada
más pasar A Brea con 7 habitantes,llegamos el marco de 100 Kms.hasta
Santiago (desde O Cebreiro y hasta Santiago,había,cada 500 metros,un
marco que iba restando kms.)todo estaba lleno de Hórreos que servían
para guardar el grano,algunos tenían centenares de años,otros
eran de reciente creación y a diferencia de los que se veían
hace algunos años por Valencia,éstos eran cortos y estaban
a dos metros del suelo para evitar la humedad.Era realmente impresionante,algunos
estaban coronados por una cruz de protección ante la recogida del
grano.Cruzando el valle del río Loio llegamos a Ferreiros, Mirallos,A
Pena,aldea de las más pobladas con 32 habitantes,As Rozas,a partir
de aquí los eucaliptos le ganaban terreno a los árboles autóctonos,el
olor era intenso ya que aún no había salido el sol y la humedad
era importante.Moutrás ya hacía que bajásemos al valle
del Miño y atravesando tres aldeas más llegamos a la preciosa
Portomarín.
Hasta Portomarín habíamos andado cuatro horas y media,es
decir,eran las once aproximadamente,veintitrés kms después,empezó
a salir el sol.Nosotros estábamos muy cansados,la espalda empezaba
a resentirse y la rodilla pedía su rodillera.Hasta Portomarín
contamos diecisiete aldeas,con lo cual,el camino era muy ameno y sin tocar
carretera,el paisaje era impresionante.En Portomarín fuimos al Bar
España a tomar un bocadillo y una cerveza pues hasta Gónzar
nos quedaban nueve kms.Después de media hora marchamos de tan jacobea
villa cruzando el estrecho y peatonal puente metálico.
Muchos peregrinos se quedaban en Portomarín pues en Sarria tuvieron
problemas para dormir,así que habían reservado en el albergue
privado que luego nos enteramos que estaba de miedo.Así que, nosotros
para evitar esa masificación de escolares y de gente que no respeta
el silencio que supone la peregrinación interior,decidimos marchar
hasta Gónzar que disponía de 37 habitantes,es decir, descanso
asegurado.
A través de una cuesta demasiado prolongada para lo avanzado que
estaba el día llegamos a lo alto de la Sierra de Ligonde,bajo castaños
y carballos,luego también eucaliptos y campos de cereal, llegamos
a Toxibo,donde yo y Jose Mallorca decidimos dar un estirón y andar
rápido,yo me encontraba bastante fuerte y bien.Así que dejamos
atrás a los dos lisiados,Alberto y Jose Manuel. Cinco kms.después
por una pista de herradura al margen de de C 535 llegamos a Gónzar.Donde
su albergue municipal estaba cerrado.A partir de Galicia todos los municipales
abrían a la una de la tarde, además eran gratuitos,de todas
formas viéndolos ya se sabía porqué.Quedaba media
hora.Un vistazo a la aldea me dio a entender que el día hasta que
nos acostásemos sería duro,pues sólo había
un bar donde en la puerta habían muertas más de mil moscas.El
olor a mierda de vaca era tan intenso que hacía que me lloraran
los ojos,el encargado del albergue dijo que por las noches cambiaba el
aire y ese olor marchaba a la capital.Después de coger litera en
un pasillo minúsculo formado por ocho literas, nos duchamos e hicimos
la colada,el agua congelaba nuestras manos,parecía que iba a volver
a llover.
Comimos en el único bar que había en la aldea y que se situaba
al lado mismo del albergue, además lo regentaba otro miembro de
la familia del señor hospitalero,allí comimos un bocadillo
de tortilla de queso y varias cervezas,la primera de ella para brindar
por la vigésimo cuarta etapa exitosa y por Santiago.Allí
vimos un trozo de la misa en conmemoración del día del Apóstol
Santiago.Moscas habían millones,mientras los demás descansaban
yo me di una vuelta por la aldea,cosa que me ocupó cinco minutos,detrás
del albergue había una cruz muy grande y más allá
la iglesia recientemente reconstruida por la Xunta,no les debería
haber costado mucho porque era minúscula,dicha iglesia como muchas
otras que habíamos visto a lo largo del Camino gallego disponía
de su propio cementerio a la vera de sus muros,cosa que impresionaba bastante,pues
habían algunas tumbas que literalmente estaban sobre la carretera.Al
llegar al albergue vi a Jose Manuel sentado en la cama con cara de perro
y señalando hacia un peregrino gordo que roncaba exageradamente.No
era humano,era bestial,todos estaban despiertos viendo como aspiraba aire
el muy mamón.Bueno pues,los tapones mitigarían al tenor.Por
la tarde cenamos un plato de chuletas de cerdo con patatas y moscas.Pronto
muy pronto nos acostamos para evitar a la bestia,pero resultó que
la bestia ya estaba en pleno reclamo.Lo hubiese ahogado con la mini almohada
que llevaba.Paciencia.
DÍA 25 º (26 de julio)
GÓNZAR-MELIDE: 31,97 Kms.
Debido a los ronquidos de la bestia no pudimos dormir del tirón,con
lo cual a las cinco nos levantamos y salimos hacia Melide,el epicentro
de Galicia.Sobre las cinco y media nos encontramos a la bestia haciendo
estiramientos y el "guasón " nos decía que había
dormido de maravilla,,lógicamente, los presentes le miramos con
el rabillo del ojo,acordándonos de la pobre de su mujer.De noche
cerrada salimos por una pista de tierra que subía a Castromaior.A
través de montes cada vez más desolados llegamos a Hospital
da Cruz y junto a la nacional,por un andadero,llegamos a Vendas de Narón
donde tuve que hacer una parada a dejar un regalo entre los escasos árboles
que había.El ascenso se prolongó hasta la sierra de Ligonde,otra
vez,divisoria de aguas entre las cuencas del Miño y el Ulla.El Calixtino
apunta que por estos montes pululaban prostitutas para engatusar a los
peregrinos.Pasamos por Ligonde donde había un albergue que tenía
muy buena pinta,entonces nos lamentamos no haber seguido ocho kms.más,lo
que pasa es que por la mañana no parecen tantos,pero cuando llevas
30 kms.ocho más supone toda una tortura.Airexe está muy cerca,también
con albergue,por una pista ya de día subimos al monte Pallota que
fue guarida de bandoleros.Entonces al leerles esto a mis compañeros
nos pusimos todos a reír,pues íbamos por un lugar lleno de
putas y maleantes,parecía que no habíamos salido de la capital.A
Jose Manuel le pregunté de qué lado estaba y me dijo que
como estaba casado más bien era maleante.Una suave lluvia hizo presencia,pero
como no revestía intensidad desistimos parar una vez cogida la marcha,aún
así acabé totalmente mojado pues esa lluvia fina cala hasta
los calzoncillos,por cierto,unos los llevaba colgados de un imperdible
en la mochila pues no se habían secado con la humedad tan intensa
que hubo el día anterior,con lo cual iba casi sin ropa interior
de repuesto.
Sobre las nueve de la mañana ya habíamos recorrido veinticinco
kms.donde en el Mesón "A forxa " paramos a tomar una coca--cola
y algo que comer.Como el que ve a un fantasma Jose dio un salto del taburete
del mesón y dijo que nos pusiésemos en marcha pues acababa
de ver pasar a la bestia roncadora del día anterior,había
que saber dónde pernoctaría para no ir allí.Así
que de un salto nos pusimos en marcha y pronto lo adelantamos,le preguntamos
y no supo decirnos dónde iba a parar. Seguimos pues,por la travesía
do peregrino la cual concluye en una fuente,desde la que seguimos hasta
Porterroxán y otras aldeas pequeñísimas.A través
de varios túneles vegetales,cruzamos el río Pambre por su
puente de cemento que nos dejó en Pontecampaña.La magia del
denso robledal generó un ambiente de ensueño difícil
de olvidar y de describir,yo siempre me acordaba en esos momentos,de mi
familia y pensaba cómo les iría en esos momentos.Cruzamos
Casanova y O Porto de Bois,por una suave cuesta llegamos a A Campanilla
ya en las afueras de la provincia de Lugo,O Coto será con sus tres
habitantes,la primera aldea coruñesa.Pasamos por una calzada romana,bastante
bien conservada por Leboreiro,un paisaje espectácular que evoca
las historias de la Santa Compaña y las meigas llegamos a A Madalena
con su gran polígono industrial donde el ayuntamiento de Melide
ha colocado una serie de monolitos que no pegan ni con cola,donde se hace
ostentación de las asociaciones de damas y caballeros del Camino
que se dedica a organizar pitanzas y plantar arbolitos en un bosque artificial
ridículo.Huimos rápidamente del lugar para llegar a Furelos
donde rellenamos nuestras botellas y tras una ligera cuesta llegamos a
Melide,patria del pulpo.
Al llegar a Melide fuimos al albergue municipal el cual contaba con 130
plazas y cuál fue nuestra sorpresa que pese a llegar siempre de
los primeros,había una cola de críos impresionante.Y explico:En
estas fechas tan veraniegas y aprovechando las vacaciones escolares,muchas
asociaciones de scouters o simplemente gente afín al monte,organiza
pequeñas excursiones al camino de Santiago, junto a dos pringados,que
se llaman monitores los cuales no se preocupan más de lo bien que
llevan la pañoleta o lo limpitas que traen las botas de montaña
de 130 euros.No es justo,que se tenga tan poca consideración con
una ruta milenaria que supone un sacrificio personal,un itinerario religioso
y cultural.
Los críos en las colas del albergue no paraban de escuchar su mp3
y enviar mensajes a los móviles de sus padres y amigos,además
de tararear al insufrible Alejandro Sanz,mientras rellenaban una especie
de cuaderno de bitácora,donde en lugar de manifestar sus experiencias
personales,los amigos que acababan de conocer dejaban sus firmas junto
a alguna frase ridícula.Cada camino es personal,es decir,cada uno
hace el camino como le da la gana,pero debe tener un cierto respeto por
todo lo que rodea este maravilloso mundo de la peregrinación y por
supuesto,respeto por aquellas personas que llevaban muchos días
de sufrimiento,porque no nos equivoquemos,el camino no es fácil,se
sufre,en ocasiones muchísimo,pero un no sé qué hace
que sigas y ese sufrimiento se convierta en satisfacción. En Zubiri,el
hospitalero no dejó pernoctar en el albergue municipal a un grupo
de minusválidos,los cuales tuvieron que buscarse un alojamiento
alternativo.¿Y ahora éstos qué,que no tenían
ninguna incapacidad? no es justo.
Dicho lo cual,llegamos que era lo importante.Jose Manuel fue a una máquina
de bebidas a traer la correspondiente cerveza y tras esperar hasta la una,nos
hicieron entrar,pero los hospitaleros/as de este tramo (hay que recordar
que con 100 kms.te dan la Compostela)no son tontos e hicieron que todos
los críos que venían en grupo se apartaran.Nosotros cuando
nos presentábamos en los albergues mirábamos la posibilidad
de ponernos juntos pero siempre les decíamos a los hospitaleros
que nos habíamos conocido en el camino y en ningún momento
éramos un grupo que ya venía organizado.
Con todo,delante de nosotros había 60 personas de las cuales sólo
7 eran realmente peregrinos. Entramos pronto y nos pusimos en una especie
de habitación para ocho personas y por si fuera poco en una de esas
literas estaba la bestia roncadora.De entre 130 plazas nos había
tocado el tío este.Bueno Jose Manuel se puso como una fiera y se
fue a otro sitio a dormir,no nos equivoquemos,no era mala persona,sólo
que por las noches parecía una hilti.Bueno después de ducharnos
y sin hacer colada,pues lloviznaba,nos fuimos a comer a un asador,churrasco
de ternera.Acabamos enchurrascados,por aquí no te ponen un plato
individual sino que si hay alguien más que pide lo mismo te ponen
una bandeja muy generosa,donde siempre sobra.Por la tarde hicimos las compras
de la cena y el desayuno y nos fuimos a la Pulpeira Ezequiel,donde hacía
tiempo que queríamos ir,Jose Manuel ya la conocía,pues hacía
años hizo el Camino en bici y esa era parada obligatoria.
La Pulpeira Ezequiel es toda una institución en Melide y para nosotros
los peregrinos un milagro,pues no hay nadie preparando el pulpo a la feira
como Mercedes.Además,comer en sus bancos corridos era una delicia.Nos
quedamos tan llenos de pulpo y riveiro que los colores se nos notaban a
todos y a Alberto empezó a salirle tentáculos.El camino al
albergue fue de lo más divertido pues el riveiro se subió
rápido a la cabeza y con el tema de mis escoceduras en la entrepierna
y mis hemorroides a Jose Manuel casi le da un infarto por la risa.Al llegar
al albergue se nos fueron las ganas de reírnos pues los críos
estaban en el comedor dando golpes en la mesa y cantando sin control,la
hospitalera había desaparecido y era hora de dormir,entre la bestia
y los pavos no pudimos dormir hasta las tantas,bueno el riveiro ayudó.25
DÍA 26 º(27 de julio)
MELIDE-ARCA O PINO (PEDROUZO): 33.50 Kms.
Penúltimo día de peregrinación compostelana.Pronto,como
siempre,nos pusimos en camino aPedrouzo o lo que es lo mismo,Arca O Pino.La
noche fue dura para mis compañeros pues la bestia no los dejó
descansar,yo,por el contrario con la ayuda de los tapones sí que
descansé.De noche y con mi linterna como única ayuda en la
inmensidad de un bosque de eucaliptos,andamos,además hacia realmente
frío.Yo siempre andaba con los pantalones largos,bien por el frío
de la mañana,bien por el fuerte sol del medio día,mis compañeros
peregrinos que iban con pantalón corto tenían los gemelos
totalmente calcinados por el sol,yo pasaba un poco más de calor,pero
los tenía como el primer día. Pues bien,fresquitos y de noche
descendimos hasta el encantador paraje del Rego Catasol,ornado de robles,abedules
y alisos,tuvimos que atravesar un puente natural de piedra muy resbaladiza
que nos puso el corazón a cien por hora.Lloviznaba pero no era preocupante,pasamos
rápidamente por aldeas como la de Raído o Boente cuando aún
no llevábamos una hora de camino.Bajando al valle del Boente llegamos
a Castañeda y Río con ocho habitantes,los cuales seguramente
se disponían a sacar el ganado por estos espectaculares montes.Por
una pista forestal ascendimos al monte Couto de Doroña para volver
a bajar a Ribadiso de Baixo también de ocho habitantes.El sube baja
concluyó con la fuerte cuesta que unía el albergue de Ribadiso
con la villa de Arzúa,donde,por fín,empezó a clarear
el día, pese a la cantidad de nubes que pululaban por encima de
nosotros.Yo tenía las piernas llenas de barro, el bajo de los pantalones
estaban muy sucios,como un loco en el monte.
Estaba muy cansado,por el gran cansancio acumulado,por otro lado estaba
triste,más bien, estábamos,pues el camino llegaba a su fín,estábamos
contentos pues íbamos a ver al nuestro querido Apóstol Santiago,pero
el grito de nuestras almas y el llanto de nuestras penas era muy poderoso.Eso,
sólo lo sabe quién vive el camino como lo vivíamos
nosotros,una caricia en la espalda de un amigo peregrino,era más
que una manifestación de ánimo,significaba mucha más
cosas,entre ellas, solidaridad por el dolor,por el sufrimiento;ánimo
pues el destino de ese día estaba cerca;era decirte sin palabras
que iba a estar cerca para lo que necesitaras,esa caricia se hacía
extensiva a todos y cada uno de los verdaderos peregrinos.Es curioso que
normalmente no me acuerde de lo que comí el día anterior
y sin embargo,un gesto,una piedra,un humilladero,una nube del camino lo
recuerdo a la perfección.Recuerdo los olores,mis sentimientos,mis
sueños,todo lo recuerdo y es que el cuerpo es muy sabio.
En Arzúa tuvimos que ponernos los ponchos pues empezó a llover
con cierta intensidad,Jose Manuel le preguntó a la bestia roncadora
dónde iba a pernoctar y dijo que en el albergue privado de Santa
Irene,cuatro kms.antes de Pedrouzo,eso nos dio fuerza sobrehumana y mucha
alegría,pues no íbamos a sufrir otra noche de insomnio.Así
nos pusimos en marcha por entre prados y robles subimos a Pregontoño,un
sinfín de aldeas se cruzaban en nuestro camino,Peroxa,Tabernavella,Calzada,Calle,
Boavista,Salceda,O Xen,Ras,Brea,O Empalme,Santa Irene y por fín
Pedrouzo.La lluvia en ocasiones era muy intensa.Sobre las doce y media
llegamos al albergue donde se repitió la escena del día anterior,grupos
de jóvenes esperando entrar en el albergue desde hacía tres
horas,es decir,hacían etapas de nueve kms.con lo cual llegaban con
muchas ganas de juerga.
No voy a extenderme en criticar estos actos,ya lo he hecho anteriormente,sólo
decir,que la hospitalera que alardeaba de haber recibido el premio de la
Xunta a la hospitalidad,aunque se dio cuenta de estos grupos y los apartó
para registrarlos,a media tarde se fue y los dejó a sus anchas para
hacer todas las barbaridades que quisieron.
Bueno,después de una ducha con agua hirviendo (no se podía
regular)decidimos ir a comer sin hacer la colada,además llovía,con
lo cual no se iba a secar,pensamos en poner una lavadora y una secadora,a
mis pantalones les hacía falta.Por cierto yo tenía una escocedura
en la entrepierna bestial, las risas por la vaselina volvieron a hacer
acto de presencia entre Alberto y Jose Manuel.Fuimos al mesón Regueiro,cerca
del albergue donde comimos de primero ensalada de pasta y de segundo chuletas
de cerdo.Después,fuimos al albergue a descansar y hacer la colada.Ya
que el pueblo no tenía ningún atractivo fuimos a tomar un
café y unas cervezas antes de hacer la compra,volvió a llover
con fuerza y pronto nos fuimos a dormir pues al día siguiente era
el gran día,un día en que iba a estar solo entre un montón
de gente,un día especialmente intenso.
DÍA 27 º (28 de julio)
PEDROUZO (ARCA O PINO)-SANTIAGO: 20 Kms.
Muchos peregrinos prefieren descansar en el Monte do Gozo,así,al
día siguiente cubren un corto tramo hasta la ciudad (6 Kms.)y hacen
su entrada a hora temprana,obtienen su Compostela y acuden a las 12,en
la catedral,a la misa del peregrino.Bueno pues,nosotros nos levantamos
tan pronto que incluso llegamos antes que muchos que empezaban en el Monte
do Gozo.Queríamos llegar pronto para cumplir con todos los ritos
de la catedral y quedarnos disfrutando de la Plaza del Obradoiro,para después
cada uno ya por nuestro lado buscar el camino de vuelta a casa,que eso
también entraba dentro de la peregrinación:el volver junto
a los tuyos con la satisfacción del deber cumplido y además
con los mejores deseos depositados delante del Santo para ellos y nada
más que para ellos.
En lugar de retroceder para tomar de nuevo el camino,optamos por subir
por el pueblo,pues el día anterior habíamos visto señales
alternativas,pronto encontramos el campo de fútbol y junto al polideportivo
y el colegio nos dirigimos ya por una pista de tierra hasta San Antón,la
concentración parcelaria de Amenal nos obligó a dibujar varios
ángulos rectos y al fondo ya divisamos los aviones que aterrizaban
en el aeropuerto internacional de Lavacolla.Tras un duro repecho tomamos
una pista forestal que subía e l alto de Barreira,donde tras una
gran rotonda principiaba el municipio de Santiago,aún era de noche,y
de la emoción no nos dolía nada,continuamos a San Paio y
tras una cuesta muy dura llegamos a A Esquipa y Lavacolla y subiendo a
Valamaior y Neiro,pasamos junto a la Televisión de Galicia y junto
a ella la Televisión Española de Galicia.Por una zona desarbolada
alcanzamos San Marcos,esta aldea concluye en una capilla y a la izquierda
queda el Monte do Gozo donde antaño se veían las agujas de
la catedral hoy tapadas por la crecida urbanística de la ciudad
Santa.El monumento que corona el Monte do Gozo no puede ser más
horrible,por un momento dude en hacerme una foto o no.Estaba desierto,aún
era muy temprano y ya habíamos hecho quince kms.A Jose Mallorca
le empezó a doler muchísimo la rodilla izquierda hasta tal
punto que le impedía moverse con normalidad,yo le di mi rodillera
y con ánimos de todos nosotros,renqueante,prosiguió.
Llegamos al Ponte de San Lázaro donde hay un monumento al templario
muy bonito,allí empezamos a ponernos nerviosos pues las señales
de tráfico anunciaban la entrada a SANTIAGO.Deberíamos estar
contentos,pues no,estábamos tristes,el destino nos unió hace
días para llevar a cabo la peregrinación y el destino nos
separará,Dios sabe hasta cuando.Son mis amigos,en el camino pasábamos
las horas,y eso no se olvida.Tras un recorrido urbano de varios kms.y por
entre calles estrechas y cada vez más antiguas llegamos a la monumental
plaza del Obradoiro,por la derecha.Allí,sin querer,empecé
a llorar de alegría y de tristeza al mismo tiempo.Alberto me miraba
y me cogía del hombro,lo mismo hizo Jose Manuel que repetía
constantemente:"es el pequeño..." .No pude evitar abrazar
a mis compañeros,era tan pronto que la catedral permanecía
cerrada y en la plaza llovía sobre nosotros. Llamé a mi casa
para avisar a mi familia de mi llegada a la plaza,hablé con mi padre
el cual estoy seguro que estaba orgulloso y muy emocionado pues sabía
lo contento que iba a estar yo y lo mucho que me había costado,no
hay que olvidar que esto lo venía pensando hacer desde hace mucho
tiempo. Al rato me llamó mi madre y se puso a llorar de emoción.Al
llegar a la plaza lo primero que me vino a la memoria fue mi familia,mis
padres,mi hermano y mi minino.Atravesamos despacio la plaza mirando hacia
la estatua que corona la catedral más bella del mundo.Junto a la
Praza das Praterias llegamos a la Oficina del peregrino y recogimos nuestra
Compostela.Allí tuvimos que hacer cinco minutos de cola,allí
Jose Manuel rompió a llorar,entonces le devolvimos el apretón
en el hombro, decía que al verme a mí llorar,se le había
hecho un nudo en el estómago y no aguantaba más,entonces,
todos nos pusimos a llorar ante la mirada triste de los demás peregrinos,algunos
de los cuales los veía muy emocionados al vernos abrazados y llorando.Jose
Mallorca estaba también muy emocionado, quizá el menos era
Alberto que sabía dominar sus emociones muy bien,pero a pesar de
ello,nos conocíamos demasiado como para saber que estaba muy emocionado.Después
de recoger la Compostela,allí mismo,en la parte inferior del edificio
arreglamos el viaje de vuelta en Viajes Viloria que con la fotocopia de
la Compostela hacían buenos descuentos en los viajes de vuelta.Yo
arreglé la vuelta en avión para tres días después,es
decir,para el día 31,a las ocho de la tarde.En la Oficina dejamos
las mochilas en consigna y nos fuimos a comer algo,pues teníamos
el estómago revuelto por el hambre y la emoción.Fuimos a
un bar al lado,en la Rúa do Franco y comimos empanada.Luego fuimos
a la catedral e hicimos todos los ritos que se deben hacer,lo primero era
ir a ver al Santo.
La casa de Santiago el Mayor,que lo es también de todos nosotros,refleja
la historia de Compostela.Subimos por el camarín del Apóstol
y le di un efusivo abrazo y le besé dos veces mientras apoyaba mi
frente sobre su manto de metal.Emocionados bajamos por las escaleras debajo
del altar mayor,hasta su sepulcro donde pasamos y nos postramos ante él
con la cabeza agachada en señal de profundo respeto,allí,el
nudo del estómago se convirtió en lágrimas de alegría,por
fín,después de más de setecientos cincuenta kms.estábamos
ante el Santo.Después de pisar las iglesias que lo veneraban a lo
largo del Norte de España,después de ver su figura en múltiples
lugares,por fín estábamos ante él. Después,nos
dirigimos al Pórtico de la Gloria donde hicimos posesión
de la meta,tocando la piedra dimos los tres golpes de rigor en la piedra,símbolo
de solidaridad y tras ésta la imagen del maestro Mateo condenado
a no ver su obra por haber osado colocarse en el Paraíso,tres golpes
más para potenciar la inteligencia y la memoria.
Después desde el lateral derecho de la catedral,a las doce en
punto de la mañana oímos la misa,cuyos dos momentos inolvidables
fueron,uno cuando tuvimos que darnos la Paz,donde abrazados todos nosotros
arrancamos a llorar,como una despedida,y otro cuando el tiraboleiro botó
el botafumeiro con motivo de la presencia en la catedral de la Asociación
de Amigos del Camino de Santiago de Galicia. Tras esto,hicimos unas fotos
en la plaza del Obradoiro,vimos asombrados la fachada de la catedral durante
largo rato y nos fuimos a comer.Por la tarde,en la Plaza de Galicia,nos
despedimos de Jose Manuel que regresaba a Málaga y de Jose que volvía
a Mallorca,allí volvimos a abrazarnos para arrancar a llorar.Yo
me quedé un rato con Alberto,pues su hermano venía a recogerlo
para llevarlo a Cangas del Morrazo de donde eran sus padres.Sobre las cinco,después
de tomar café en la misma plaza de Galicia,me acompañó
a la Rúa Pombal n º 22 donde estaba mi Hotel para los próximos
tres días.Allí nos despedimos con la promesa de volver a
juntarnos en otra peregrinación.
Esta peregrinación ha supuesto para mí una pausa en mi
agitada vida,llena de preocupaciones, siendo la más importante la
salud de mis padres.Una pausa para la reflexión serena y sosegada
sobre el hombre y su sentido,una pausa que ha propiciado una mirada introspectiva
que presta atención a las voces íntimas que no tienen ocasión
apenas de manifestarse,inmerso como estoy en el ruido y en el vértigo
presente.Espero que nuestro Apóstol Santiago le sirva mi llegada
a su casa animado por la luz de su nombre.Yo contuve el paso del tiempo,lo
justo para encontrar con la guía de Santiago,un tiempo propio.En
mi itinerario revelador acallé la algarabía de voces para
discriminar con el silencio la más necesaria y valiosa de las voces,despojado
de todo lo que me sobraba,me acerqué al Santo con una mirada franca
y limpia como la mejor de las ofrendas. El camino de Santiago fijado en
la memoria de los pueblos de nuestro continente ha sido y continúa
siendo la metáfora de la construcción de la persona y el
paso de su vida.Vivimos una fuerte crisis de la identidad de la vida,provocada
en buena parte por el recelo y la desconfianza.Yo he tropezado muchas veces
y me he caído,he confundido en ocasiones el sendero correcto en
algún cruce de caminos,he padecido el agotamiento propio del terrible
esfuerzo y me he visto asaltado por el desánimo y he tenido la tentación
de abandonar,pero ha sido más fuerte mi motivación,porque
he tenido claro cuál ha sido mi meta y porque estaba en el camino.
No tengo palabras para agradecer a tanta y tanta gente su apoyo a lo largo
del camino,aún recuerdo con gran emoción las palabras que
una mujer mayor me dijo el primer día cuando me dirigía a
Zubiri:"rece por nosotros en Santiago " o el grito de aliento
de tanta gente anónima::"Buen camino " ahora,estoy en
mi sitio.Este camino ha supuesto un antes y un después en mi vida,ahora
veo con otros ojos la vida,hay que tener en cuenta que todo lo que necesitaba
estaba en mi espalda,no necesitaba nada más.Una puesta de sol,un
amanecer,un plato de sopa caliente,una caricia en el hombro de mis compañeros
peregrinos,una sonrisa y al final del camino un llanto,suponen todo un
mundo.Tengo miedo de volver a la rutina de la vida diaria,a tener que echar
gasolina al coche,a ir al banco a contar los euros que me quedan,a comprar
cosas que realmente no sirven para nada.Tengo miedo en definitiva a este
mundo tan lleno de mierda.
El Camino es de quien lo camina,el peregrino ya no es aquel peregrino
medieval,ahora nos sentimos incapaces de pasar un día de caminata
sin ducharnos al final,calculamos lo que comemos, cambiamos diariamente
los calcetines y la ropa interior y llevamos en la mochila las tarjetas
de crédito y debito.Sin embargo salimos buscando aquello que antaño
se buscaba.Sin buscar algo espiritual,algo milagroso el camino se convierte
en mero turismo;reducir el camino a lo que ves sin buscar un sentimiento,sin
pensar sobre tí o sobre tu familia,es una experiencia vacía.El
peregrino necesita ojos y corazón.
Muchas veces pensaba en silencio ¿quién me ha metido a
mí en todo esto?¿por qué me levanto feliz por las
mañanas,a pesar de tener el cuerpo roto?¿qué desvela
mi sueño?¿por qué pido perdón? No lo sé,la
verdad,no soy mala persona,siempre he intentado hacer de mi vida un proyecto
bueno, siempre he mirado por mi familia más que por mi propia vida,cuando
mi padre o mi madre entran a quirófano pido a Dios que todo marche
bien y si no debe marchar que me lleve a mí.Mi hermano es la persona
que más quiero,aunque no se lo demuestre.Todos mis buenos sentimientos
hacia todo, ¿necesitaban la penitencia real para sentirlas más
externamente?no lo sé. Sólo sé que me siento muy bien
y que repetiré esta experiencia muy pronto.¡Ultreia e Suseia!
Gracias al Apóstol Santiago.

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