
14.04.99/El Correo Gallego
UNA PAREJA MUY EXTRAÑA
El Camino ha unido a un arquitecto que pinta para turistas y a un alemán
que se hizo peregrino para olvidar un desamor
Alfonso Biescas es un pintor aficionado, vivaz y charlatán, que
coincidió en el camino con un estudiante alemán, Lukas Zimmermann,
que se hizo peregrino porque le dejó su novia. estos dos caracteres
tan diferentes han viajado juntos cuatro semanas, en las que han hallado
el equilibrio entre la alegría y la tristeza.
Cuando
su novia le dejó, Lukas Zimmermann, un joven alemán que estudia
Empresariales en Mannheim, sólo quería estar solo y pensar.
fué entonces cuando decidió hacer el Camino de Santiago.
Paralelamente, muchos kilómetros al sur, Alfonso Biescas salía
de Francia para empezar su Ruta. Este arquitecto, oriundo del País
Vasco, se dedica a pintar cuadros para turistas en la preciosa isla de
Formentera. Así consigue pagarse su estancia los seis meses que
todos los años reside en las Baleares.
Biescas iba acompañado por un amigo, "que sólo me
duró una jornada", explica. Un metro de nieve, niebla espesa
y barro hasta las rodillas constituyeron un mal comienzo del Camino, y
el bueno del arquitecto se quedó solo.
Poco después, se produjo el encuentro en un albergue de los Pirineos.
El alemán, solitario y deprimido, el pintor, alegre y desenfadado,
coincidieron por casualidad, y han hecho juntos el resto dcel Camino, con
otro "desconocido" que se unió al grupo. La compañía
fué el bálsamo perfecto y Lukas dejó de estar triste
hace mucho tiempo.
"Al principio fué duro, pero luego fué a mejor, mejor
y mejor", define el recuperado alemán. Por su parte, Biescas
se muestra más filósofo:"No me acuerdo de cómo
era mi vida antes", confiesa. No se puede decir más.
Bromas y alegría a lo largo de las etapas. Y un recuerdo único
que ha surgido de esta amistad. Se trata del diario que Biescas ha ido
escribiendo meticulosamente día tras día. En él ha
narrado su viaje, y ha incluido entre sus páginas un pequeño
herbario. En otras hojas pueden verse dibujos técnicos de las plantas
de catedrales e iglesias que jalonan el recorrido. También poesía.
Y una colección de frases ingeniosas, que los tres han ido elaborando
sobre la marcha.
El español cuenta que Lukas les ha enseñado un refrán
alemán para cuando hace buen tiempo."Cuando los ángeles
viajan", de esta manera tan poética llaman al día soleado."Al
amanecer, el sol te indica, al empezar a aparecer, en qué dirección
está Santiago", recuerda además Biescas con nostalgia.
Cuatro semanas juntos y ayer, por fín, obtuvieron su Compostela.
Lukas compraba ya su billete de avión de vuelta, pero aún
les quedan unos días para conocer Santiago.
El buen humor fué el rey de su Camino. Miles de anécdotas
graciosas y chascarrillos. ¿Algún inconveniente? Biescas
responde a toda velocidad."Hay cada albergue...En el de Fromista no
se podía ni entrar. Y en Estella, al hospitalerole llamabamos Terminator,
porque nos dijo, como si fueramos párvulos:"A las diez a la
cama". Y todos, sin rechistar, a las diez cada uno en su litera"
Pero con ese buen humor se les hicieron más ligeras las penalidades,
especialmente los problemas que tuvieron con los pies. Se rieron especialmente
mucho una noche cuando, tras una jornada particularmente agotadora, encontraron
un anónimo escrito en su habitación:"Alquilo patinete"
En otra ocasión, al pedir limonada en un bar leonés, les
sirvieron vino con orujo."Qué ibamos a hacer, no tuvimos más
remedio que tomarlo". Zimmermann sufrió especialmente. Era
la primera vez que lo probaba.
Y es que nadie ha dicho que una peregrinación tenga que ser triste,
y el Apóstol santiago sigue recibiendo a todos, sin distinciones,
con los brazos abiertos.
SANTIAGO.M.R.L.
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