Como decía la canción, la vida te da sorpresas...
Por si acaso, porque siempre hay un roto para un descosido, por si hay alguna despistada o cegata, yo hago un Club de Fans. Que no se apunta nadie. Pues bueno. Que se apunta alguna, ¡genial!. No hay nada en la vida, supongo, como tener admiradoras. Debe ser una gozada, lo mejor del mundo.
Y como quien no lo intenta no lo consigue, aquí está mi Club, en el que te puedes bajar unas cuantas fotos y te puedes apuntar. Alguna ventaja habrá, digo yo, pero eso lo tendrás que averiguar.

Manda tus datos:

 


Nombre y Apellidos:


Dirección postal:


Teléfono:


Dirección de tu página Web (si dispones de ella):

e-mail :


Y ahora que ya has cumplido con los trámites, puedes bajarte las fotos de la galería que más te gusten, si es que alguna te gusta. La verdad es que son mis favoritas, aunque ya decía en alguna parte que estoy de mudanzas y obras y eso implica CAOS por lo que no están todas las que deberían. Pero algo es algo.

 

Tenía tres años y medio. Eran las ocho de la mañana (desde siempre me ha gustado madrugar) y a esa hora ya debía de haber vuelto de comprar el pan a donde mis padres me mandaban cada día, que no sabían que hacer conmigo. La foto está tomada justo a la entrada del jardin de Villa Aguilafuente, la casa que mis padres tenían en Zarauz (ahora Zarautz), Guipuzcoa, donde pasabamos aquellos maravillosos veranos de tres meses, con los bolsillos llenos de bichos...

 

Los inviernos eran muy largos cuando era universitario. Y muy aburridos con tanto hormigón y estructuras por estudiar. Echaba de menos el mar y sobre todo las olas.
Pero como todo lo negativo tiene una parte positiva, con mi hermano Angel buscabamos calles solitarias y con buen asfalto que nos permitieran soñar con buenas rompientes y dorados tubos. Era divertido ver cómo nos miraba la ciudad, porque además de Esteban Roses, debíamos ser los únicos con el skater.

 

Recuerdo esta ola. Era un día muy plato pero llegó una maría con algo de tamaño. Y yo estaba allí para cogerla. Fué una buena derechita. Buen escape y un pelo de tubo. Disfruté. Rica.

 

 

Hay olas pequeñas que son gloriosas. Rápidas, peleonas y con posibilidades. Escapes, tubitos, pequeñas duchas, quizá un rentry, y con suerte mucho hot dogging.

 

Acababamos de entregar las copas del Campeonato. Hacía buen día y estabamos contentos. Alguien nos hizo esta foto que ahora es histórica. El momento de los mejores. Lo mejor de cada familia...

 

Aquí me cogieron despeinado y listo para meterme al agua. Era octubre y el agua estaba ya fría. Pero hacía viento sur lo que significa buenas olas si el fondo responde. Y respondió, aguantó.

 

Volar cometas de dos hilos en días de galerna es otro pequeño placer de la vida. Solo necesitas algo que te sujete las plumas. Si te acompaña una chica guapa, todavía es mejor. Pero ésta fué lista, se escapó a tiempo...

 

Hay cosas que no necesitan explicación. Esta foto tampoco creo que la necesite. Pero cada vez que la veo, sonrio y entiendo por qué cuando buceo los peces se vuelven para mirar. Y no es por miedo. Estoy seguro.

 

Esta foto encierra la mayor tristeza que en mi existe. No la voy a contar aquí, pero no puedo evitar hacer el comentario.En la vida las apariencias engañan, y hasta lo más bello puede contener lo más trágico.

 

Quien más quien menos envidia mi quehacer. La verdad es que tengo una altísima calidad de vida, pero casi nadie sabe lo que hay que sacrificar antes para poder disfrutarla después. El secreto está en hacer lo que me gusta, Aunque ello signifique trabajar a casi todas horas. Pero nadie lo valora, porque estás disfrutando. Es gracioso...

 

 

 

A veces no trabajo, pero como nadie se cree que alguna vez lo haga, mientras descanso digo que trabajo. Y así nos reimos todos.

 

 

 

Y gracias por abrir esta página...

 

 

Pasar a la página siguiente

Home

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

estoy tan solito...